Conectados con el Ciberespacio

 

Este es un libro técnico de educación y nuevas tecnologías. Es un libro que se usa como material de asignaturas universitarias, al enmarcarse en este entorno, recoge mucho de los que a mi parecer son defectos de la literatura científica actual, que lejos de ser entretenida o didáctica tienden a intentar parecerse en su forma a los prospecto de medicamentos, esquemáticos, con lenguaje especifico y en gran medida basándose en otros textos o autores, lo cual quita a mi juicio y desde la perspectiva meramente estilística, fuerza a las ideas que trae el autor/a o en este caso autores. Como creación colectiva a nivel estilístico sumamos la dificultad de diferenciar en cada capitulo una autoría diferente, que hace que el texto tenga más de colección de artículos que de unidad literaria.

 

En cuanto al contenido debemos aplaudir la ideas matriz, que en mi caso a provocado una apertura a nuevos pensamientos y perspectivas sobre la educación, su pasado, presente y futuro, que en gran medida me hace apostar por este libro como libro interesante para educadores y educadoras que pretendan actualizarse y crear nuevas metodologías y herramientas aplicadas a la actualidad de jóvenes escolares, en especial adolescentes. Es desde este prisma donde el libro, o mejor dicho gran parte de sus capítulos cobran importancia.

Para mi sería imprescindible transformar este libro en un libro de lectura, transformando el recetario de su composición, para acercarlo al lector, hacerlos estimulante para que su hermoso contenido cobrase alma y pudiese contagiar de toda la innovación de su propuesta a la sociedad.

 

Números muertos.

Tintinean,

laten y suspiran

las personas olvidadas,

en el cielo de los nadies,

en la memoria demente.

Titubean,

exhalan y palpitan,

las almas que desaparecen,

los seres que no existen en los libros ni las calles.

Tiritan,

agónicos y retumbando,

el silencio de sus nombres,

no son nadie,

existieron si su huella,

se deshicieron en el tiempo,

dejaron de ser por siempre,

incluso antes de nacer,

solo resucitados como masa,

informe e indescriptible,

son la masa de los nadies,

golpeados,

ignorados,

una masa hambrienta de almas muertas,

de niños muertos

de niñas muertas.

Una masa que crece,

como crece el tiempo,

como crece el árbol.

Una estadística al borde de un discurso,

un número

aproximado

exprimido

exagerado

exonerado,

expendido,

inexistente en el corazón,

que lo dicta,

que lo cuenta,

que lo lee,

que lo esgrime.

El número,

de nadies muertos en la frontera de Ceuta,

el número de nadies muertos

en el Mediterrano

el número de nadies muertos

en el desierto de Mexico

el número de nadies muertos

entre los refugiados,

el número de nadies muertos

en las favelas

el número…

el número,

solo un número,

al que no le brilla el llanto en la mirada,

ni se le ven las costillas,

el número,

que no tiene ni hijos ni padres llorando desgarrados,

el número,

que sabía cantar antes de ser cortado,

el talento del número con el ganado,

el número con los pies descalzos,

el número de nadies que bailaban felices los días de fiesta.

Autoretrato con tus ojos

Con unos ojos grandes,

que brillan de ilusión cuando sueñan,

que se esconden de vergüenza,

y que te miran intensamente cuando quieren.

Con una boca llena de poesía

que se le escapan las metáforas

y los ejemplos retorcidos a raudales

con unos labios gruesos

que besan duro y tierno.

Con una nariz

digna de un poema para ella,

repleta de personalidad propia,

es decir grande y hermosa.

Pienso,

ni mejor ni peor de una forma diferente,

pienso en ti,

en como tu me miras,

como me ven tus manos

como tú corazón me observa,

cuando no miro.