Andalucía subsidiaria

Frontera,

no más que una frontera,

territorio de olivas subvencionadas,

a terratenientes divertidos,

de risa,

aceitunas a precio de progreso,

progreso que no llega a la frontera,

frontera marginada del país,

retorcida en la ignorancia y la asistencia.

De sol y de mar y de viento,

la pobreza, la servidumbre y el hambre.

El sol de la justicia injusta,

el mar de la abundancia para 3 gatos,

el viento de destrucción que no reduce a polvo.

La pobreza del desarrollo que no llega,

la servidumbre como destino del pobre andaluz,

el hambre que doblega la voluntad humana.

Vengan a visitar

el destrozo de el alma andaluz,

que se levantará un día ignorante

hambrienta

con los ojos inyectados en sangre

cortando cabezas.

Iraundo el hombre,

sesgo la mirada

cercenada de la lumbre.

 

Recorrio la verguenza

y la noche estrellada

bertio sobre la almohada

la lluvia de calma

de arboles rojos.

 

Descubre la tierra,

cubriendo las aguas,

desvela las sombras,

velando la luz